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ESPIRITUALIDAD
Su misión no es solo hablar a los hombres de Dios, sino provocar en ellos nostalgia de eternidad, que les haga iniciar un dialogo con Dios Padre.

Sólo las misioneras que sean Contemplativas en la acción, podrán realizarse como personas y realizar a cabalidad sus actividades misioneras, pues estamos convencidas que solo los contemplativos en la acción, son los únicos que pueden hacer algo eficaz en la Obra de la salvación de la Humanidad, lo que pide un trato permanente con la Santísima Trinidad que habita en nuestras almas, en un clima de silencio interior, escondidas con Cristo en Dios.

Por la fe nos introducimos en la misteriosa realidad espiritual del Reino de Dios que ya mora en nosotras. Para que ese Reino se manifieste en nuestra vida personal y apostólica, es preciso un espíritu de docilidad a sus inspiraciones y mociones

Necesitamos un gran espíritu de fe que nos haga mirar lo presente y lo futuro, desde el prisma de Dios, descubriendo, en cada ser humano un templo vivo de la Santísima Trinidad.
Nuestra espiritualidad es TRINITARIA. Una Misionera no tiene otra ilusión que asemejarse, transformarse, identificarse y perderse en el Esposo Divino, ello lo alcanzará a través de una vida íntima con las Tres Divinas Personas que moran en su alma. Cuando un alma se eleva al mundo entero.
“La Misionera se asemeja, se transforma en el Esposo Divino, a través de una íntima  conversación con las Tres Divinas Personas, que moran en su alma”.
Una Misionera vive durante el día haciendo actos de amor a la Santísima Trinidad, repitiendo la jaculatoria: “Oh Dios mío Trinidad Santísima, yo os adoro y os amo dentro de mi alma”.

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